Cómo funciona · sin hardware
Sin cajas ni cables.

No te mandamos un aparato. SOHpro lee el diagnóstico que tu taller ya genera —una foto de la pantalla, un PDF, un CSV— y lo vuelve un puntaje que vive en el VIN.

FOTOPDFCSV
SOHpro AI lo lee y normaliza
Leído de una foto · sin hardware
Puntuación SOHpro
Señales predictivas del pack
Excelente
Tu batería está en excelente estado. Dormí tranquilo.

Seguí como vas. Próxima revisión en tu mantenimiento regular.

Basado en 5 indicadores de salud
Cómo funciona

Sin cajas ni cables: cómo SOHpro saca un puntaje de la foto de tu escáner

La mayoría de las soluciones de salud de batería te mandan una caja OBD por correo. SOHpro hace algo distinto: lee el diagnóstico que tu taller ya genera. Te contamos cómo —y por qué eso encaja con LATAM.

Por Equipo de SOHpro · Founder & CEO9 de junio de 2026Lectura · 11 min

Sin cajas ni cables: cómo SOHpro saca un puntaje de la foto de tu escáner

Si investigás cómo verificar la salud de una batería, vas a toparte con un patrón: casi todas las soluciones serias del mundo te mandan hardware. Una caja que se conecta al puerto OBD del auto, que tenés que pedir, esperar, enchufar y a veces devolver. Funciona, pero pone una barrera: necesitás el aparato, y el taller necesita uno por cada bahía de trabajo.

SOHpro tomó un camino distinto, y entender por qué dice mucho sobre cómo está pensado para América Latina.

La idea clave: el dato ya existe

Acá está la observación que lo cambia todo. Cuando un técnico diagnostica un eléctrico, su herramienta de escaneo —la que ya tiene— produce un reporte: la capacidad de la batería, los voltajes de las celdas, las temperaturas, los códigos de falla. Ese dato ya se genera. El problema nunca fue obtenerlo; fue que quedaba atrapado en una pantalla o en un PDF que nadie volvía a mirar.

Entonces, ¿por qué mandar una caja nueva si el diagnóstico ya está ahí? SOHpro no captura el dato: lo lee. Vos —o tu taller— subís lo que la herramienta ya produjo, en el formato que sea: una foto de la pantalla del escáner, un PDF del reporte, un archivo CSV de una app de diagnóstico. SOHpro se encarga del resto.

El cuello de botella nunca fue medir la batería —las herramientas de los talleres ya la miden bien—; fue convertir ese diagnóstico crudo en algo legible, comparable y que viajara con el auto. Eso no necesita una caja nueva: necesita inteligencia.

Cómo se lee una foto (y se convierte en datos)

El corazón de este proceso es lo que llamamos SOHpro AI. Cuando subís una imagen o un PDF, la inteligencia artificial no solo "ve" la pantalla: la entiende. Identifica qué número es la capacidad de la batería, cuáles son los voltajes de cada celda, dónde están las temperaturas, y —esto es más sutil de lo que parece— distingue un código de falla real de una simple bandera de estado. (En el lenguaje de diagnóstico, "conector de alta tensión bloqueado: OK" es un estado normal, no una avería; confundirlos genera falsas alarmas.)

Cada herramienta muestra las cosas a su manera —milivoltios o voltios, nombres distintos para el mismo dato—; SOHpro AI lo deja todo parejo y limpio en segundos.

Y funciona con lo que tu taller ya usa: Launch X-431, Autel, Topdon, Foxwell, SmartSafe, Car Scanner, OVMS, VCDS y más —como foto, PDF o CSV (los CSV se leen directo, sin foto de por medio). El objetivo siempre es el mismo: tomar lo que ya tenés y volverlo estructurado.

Del dato limpio al puntaje (y por qué no se cree todo)

Una vez que los datos están estructurados, entra el motor de cálculo —el mismo que describimos en Anatomía de un puntaje. Cruza las seis señales (capacidad, diferencia de voltaje entre celdas, velocidad de degradación, eficiencia, consistencia de voltaje y uniformidad de temperatura), las pondera, las pone en contexto del clima y la química de ese modelo específico, y produce el SOHpro Score de 0 a 100.

Y crucialmente, no se queda con la lectura cruda y la repite. Un conjunto de chequeos de integridad valida que los números tengan sentido físico: que el conteo de celdas sea coherente, que las temperaturas estén dentro del rango real posible (una batería no opera a -50 °C ni a 150 °C), que los voltajes de celda estén en valores plausibles para esa química, que no haya señales que se contradigan entre sí. Hasta detecta cuando el pack se midió recién después de manejar o cargar —sin reposo— y, en vez de inventar, espera una lectura limpia. Si algo no cuadra, lo marca y baja la confianza del resultado. Es la diferencia entre confiar ciegamente en lo que dice la pantalla y analizarlo de verdad —especialmente importante con químicas como la LFP, cuya curva de voltaje plana hace fácil malinterpretar el estado de carga si uno no sabe lo que está mirando (ese matiz, en cargar al 100%, ¿sí o no?).

La química cambia las reglas

Un mismo número puede significar cosas distintas según la química de la batería, y SOHpro lo tiene en cuenta. Primero la identifica —por el catálogo del modelo o, si no lo sabe, por el voltaje promedio de las celdas (alrededor de 3,2 V huele a LFP; cerca de 3,65 V, a NMC); si no hay forma de saberlo, asume NMC, que es lo más común—. Y a partir de ahí ajusta cómo lee el resto.

El caso más claro es la LFP. Entre el 20% y el 80% de carga, su voltaje casi no se mueve —es la famosa curva plana—, así que en ese rango el desbalance entre celdas no se ve "a ojo": lo que parece una celda floja puede ser solo ruido del sensor. SOHpro lo sabe, y en vez de leer mal ese tramo mira los "codos" (carga muy baja o muy alta) y el historial, donde la señal sí aparece.

Y la vara también cambia. Una LFP suele aguantar más ciclos que una NMC, así que un ritmo de desgaste que sería perfectamente normal en una NMC sería alto en una LFP. Medir las dos con la misma vara es como tomarle la temperatura a dos especies distintas con el mismo termómetro: el número engaña. Por eso las bandas de referencia son por química, no una sola para todas.

Por qué este enfoque encaja con la región

El camino sin hardware no es solo una elección técnica elegante; es estratégica para América Latina:

  • No hay logística de equipos. Nada que enviar, esperar, instalar o devolver. Un taller en cualquier ciudad puede empezar hoy con la herramienta que ya tiene.
  • Escala sin fricción. No hay un límite de "una caja por bahía". Si el taller puede generar un diagnóstico, puede generar un pasaporte.
  • Funciona con lo que ya hay. En una región con marcas, herramientas y formatos diversos, leer "cualquier diagnóstico" vale más que exigir un aparato específico.
  • El costo no se traslada al usuario en forma de hardware. Lo que importa es el análisis y el registro, no vender cajas.

Cómo escanear bien: notas para el taller

El puntaje es tan bueno como el escaneo que lo alimenta. Un par de hábitos hacen toda la diferencia entre una lectura limpia y una llena de warnings:

  • Dejá el auto en reposo. Estacionalo al menos una hora antes de escanear (mejor si son dos). Después de manejar o cargar, las celdas quedan "agitadas" y suman entre 50 y 200 mV de ruido que ensucia la lectura de voltaje. (Las LFP entre 20% y 80% se pueden saltear este paso: ahí la curva es plana de todos modos.)
  • Usá el modo que da más detalle. Cualquiera de los scanners de arriba sirve, pero el nivel "EV / New Energy" con el camino del BMS del fabricante desbloquea mucho más que el modo básico: contadores de por vida (Ah/kWh), historiales de carga, resistencia de aislamiento, la identidad del pack. Más campos = un pasaporte más rico y un puntaje con más confianza.
  • Poné el auto en READY, no en "encendido sin arrancar". Solo en READY los contactores de alta tensión están cerrados y el BMS expone los datos buenos; de la otra forma casi no sale nada útil.
  • Apuntá a media carga (40–70%) en packs NMC/NCA: es donde la lectura de voltaje es más nítida.
  • Revisá la batería auxiliar de 12V (sana, ≥ 12,4 V en reposo). Una 12V débil corta el escaneo a la mitad, deja celdas sin leer y dispara códigos de falla falsos.
  • No arranques una carga a mitad del escaneo, y esperá unos segundos antes de desconectar el cable —el BMS necesita cerrar la sesión.

Ninguno es obligatorio: SOHpro genera el pasaporte igual y te avisa qué le faltó. Pero cuanto más limpio el escaneo, más confiable el resultado.

El resultado: un pasaporte, no una foto suelta

Todo este proceso —subir, leer, estructurar, validar, calcular— termina en algo que perdura. El puntaje no queda flotando: se guarda en el pasaporte de tu eléctrico, ligado al VIN, sumándose a los escaneos anteriores y esperando a los que vendrán. Cada visita construye más historia —y por eso conviene empezar desde el primer escaneo. Y esa historia viaja con el auto cuando cambia de manos.

El destino de cada escaneo: el pasaporte de tu eléctrico. Cada sello lleva su fecha, su kilometraje y su SOH, ligado al VIN —y viaja con el auto cuando se vende.

Lo que entregamos no es un número bonito: es continuidad. Que el diagnóstico de hoy se hable con el de hace dos años y con el de dentro de tres. Sacar un puntaje de una foto es la parte vistosa; convertir esas fotos en una sola historia coherente del auto es lo que de verdad importa.

La próxima vez que escuches que verificar una batería requiere una caja por correo, ya sabés que hay otra forma. El diagnóstico ya existe. Solo hacía falta alguien que lo supiera leer, lo volviera confiable y lo guardara para siempre. Eso es, sin cajas ni cables, lo que hace SOHpro.


¿Tu taller ya escanea baterías? Subí ese diagnóstico y convertilo en un pasaporte. Probá cómo se ve en el simulador de SOHpro o empezá en SOHpro.

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