Autonomía

Frenado regenerativo

Cuando soltás el acelerador o frenás, el motor trabaja al revés y devuelve energía a la batería en vez de disiparla como calor. Recupera parte de lo que gastaste, sobre todo en ciudad.

En un auto de combustión, frenar disipa toda la energía del movimiento como calor en los discos. Un eléctrico hace algo más inteligente: al desacelerar, el motor se convierte en generador y reconvierte parte de ese movimiento en electricidad, que vuelve a la batería.

Por eso la autonomía urbana suele superar a la de autopista: el ir y parar de la ciudad alimenta la regeneración, mientras que la velocidad constante de la ruta no le da nada que recuperar. Muchos eléctricos —varios chinos incluidos— permiten ajustar su intensidad, al punto de manejar casi con un solo pedal.

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